"Left-To-Die Boat" : 10 años después, es más urgente que nunca hacer justicia a las personas naufragadas

Accion colectiva

Hace diez años, el 10 de abril de 2011, 11 personas encallaban en una lancha neumática cerca de Zlitan, en la costa libia. Tras 14 días a la deriva en el Mediterráneo, lxs supervivientes apenas estaban conscientes. Una mujer murió en la playa. Un hombre murió unos días después en la prisión donde él y sus compañerxs de infortunio habían sido arrojadxs por los militares libios.

Lxs nueve supervivientes forman parte de un grupo de 72 personas hacinadas por los pasadores libios en una zodiac que partió de Trípoli el 27 de marzo hacia la isla de Lampedusa, en Italia, cuyas reservas de combustible se habían agotado a mitad de la travesía. 63 de ellos murieron lentamente tras un largo vagar en la embarcación que se había convertido en su ataúd, empujadxs finalmente por los vientos y las corrientes hacia Libia, de la que habían huido.

Los pasadores no son los únicos responsables de esta tragedia. En la zona marítima que intentaron cruzar lxs pasajerxs, se desplegaron 38 buques de guerra frente a la costa libia en el marco de una intervención dirigida por una coalición de Estados y la OTAN. Como dijo un oficial italiano, "navegar de Libia a Italia era como hacer slalom entre barcos militares".

Además, la zona marítima estaba vigilada de cerca. Durante su odisea, lxs 72 pasajerxs fueron avistadxs en varias ocasiones por la flota aérea de las fuerzas implicadas, empezando por un avión militar francés que fue el primero en detectar la embarcación. Todas las embarcaciones que transitaban por la zona fueron alertadas por las señales de socorro de los guardacostas italianos que les pedían que asistieran a lxs pasajerxs. En dos ocasiones, un helicóptero con la palabra "ARMY" escrita en su costado sobrevoló a lxs boat people, e incluso les arrojó botellas de agua y galletas antes de desaparecer. A pesar de estas repetidas interacciones y del conocimiento de todxs lxs que operaban en la zona de su larga agonía, lxs pasajerxs fueron abandonadxs a su suerte. Cuando 7 u 8 días después de quedarse sin combustible la embarcación quedó a la deriva cerca de un barco militar, la tripulación se limitó a fotografiar a lxs boat people pidiendo ayuda y se marchó.

Con su indiferencia, todxs lxs que vieron el Left-to-die boat mataron a 63 personas, sin siquiera tocar sus cuerpos.

Lxs 9 supervivientes, apoyadxs por una coalición de asociaciones, llevan 10 años exigiendo que se reconozca el crimen del que fueron víctimas y que se procese a los responsables. A pesar de sus testimonios concordantes, a pesar de las pruebas recogidas por varias investigaciones – incluidas las de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa [1] y las de lxs expertxs de Forensic Oceanography, [2] –, los tribunales ante los que se presentaron las denuncias – en Italia, Francia, España y Bélgica – se han mostrado hasta ahora ciegos a la gravedad de los hechos, y sordos a la demanda de justicia de lxs supervivientes del barco Left-to-die boat.

Según los Estados, la zona marítima más vigilada del mundo sólo era un juego de sombras.

La impunidad que ampara este crimen es inaceptable. "Sigo exigiendo justicia porque fui testigo de esta tragedia", dijo Abu Kurke Kebato, uno de los demandantes. "Habría sido fácil para los que se acercaron a nosotros e incluso nos dieron comida salvarnos. Espero que se dicte pronto una sentencia."

Esta impunidad fomenta las prácticas de no asistencia que no han dejado de multiplicarse desde entonces : el 11 de octubre de 2013, más de 200 personas se ahogaron cerca de la isla de Lampedusa, debido a la lentitud de las autoridades maltesas e italianas para organizar el rescate. Cuatro supervivientes han presentado una denuncia [3] El fin de la operación italiana Mare Nostrum en 2014, [4] y luego la política de "puertos cerrados" establecida por Italia [5] no hicieron sino reforzar el fenómeno.

Hoy, la no asistencia se ha convertido en una política. Al negar a lxs exiliadxs el acceso a las fronteras europeas y al eludir su obligación de prestar asistencia, los Estados europeos son doblemente responsables de las tragedias que asolan las rutas migratorias. La lista de más de 40.000 personas que han muerto en las fronteras europeas desde principios de los años 90 sigue creciendo día a día [6]

Diez años después, es demasiado tarde para reparar. Pero es más urgente que nunca hacer justicia a lxs náufragadxs del Left-to-die-boat y acabar con la "Europa asesina". [7]

Organizaciones firmantes  : Agenzia Habeshia ; Alarmphone ; Arci (Associazione ricreativa e culturale Italiana) ; Asgi (Associazione per gli studi giuridici sull’immigrazione) ; Boats4People ; EuroMed Rights ; Fédération internationale pour les droits humains ; Forensic Oceanography ; Groupe d’information et de soutien des immigrés ; Global Legal Action Network ; Ligue des droits humains belge ; Ligue des droits de l’homme ; Migreurop ; UFTDU (Unione forense per la tutela dei diritti umani).

Sobre el "barco abandonado a la muerte", véase también :


Documents

Left-To-Die Boat : 10 años después - 10 Abril 2021

(PDF – 153 ko)